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La confesión del ex porteor del Liverpool: “La primera vez que maté, estaba obscuro”

Por Elías Guerrero

Bruce Grobbelaar fue campeón de la Champions League con el Liverpool en la década de los 80 y se retiró del futbol como un elemento histórico en Anfield. Tiene 11 años en el retiro, cumplió 61 años el 6 de octubre y así como conserva sus momentos de gloria como futbolista, también guarda recuerdos obscuros.

Él era un adolescente cuando fue reclutado por el ejército en 1975 y se sumergió en la guerra de independencia de Zimbaue para defender los intereses de la minoría blanca que dirigía el país que es ese momento era parte del territorio de Sudáfrica. En combate, Grobbelaar confiesa que se vio obligado a matar.

“La primera vez que maté estaba oscuro. Cuando el sol cae, solo puedes ver sombras. No puedes reconocer a nadie hasta que abren los párpados y ves el blanco de sus ojos. A tu lado, oyes a los compañeros decir ‘Estoy herido’. Tú silbas para que se callen porque, de lo contrario, están todos muertos. Cuando acaba el tiroteo ves cuerpos por todas partes. La primera vez que matas todo lo que tienes en el estómago se te viene a la boca… no sabría decir a cuánta gente maté”.

Pero este mal momento quedaría atrás en su vida, ya que se dedicaría al futbol un deporte popular entre la comunidad de raza negra a diferencia del rugby, que solo lo practicaban los blancos.

Por su piel, Grobbelaar tendría que haber jugado rugby, pero  era querido entre la comunidad de color de Durban, Sudáfrica. Durante el Apartheid, decían que aquel chico no era blanco, sino un negro con la piel blanca. “Me llamaban Jungleman (hombre de la selva)”.

Aún en el terreno de juego la muerte no dejó de seguirlo. En 1985 en el estadio de Heysel una avalancha humana provocada por el enfrentamiento entre aficionados del Liverpool y la Juventus provocó la muerte por aplastamiento de 39 aficionados.

“Fue peor que la guerra. En el campo de batalla sabes lo que te puede pasar. Aquella era gente inocente. Oír los cuerpos caer fue terrible”.

Cuantro años después la tragedia volvió a aparecer en el campo. Un total de 96 aficionados del Liverpool murieron asfixiados en la llamada tragedia de Hillsborough, en la cual un sobrecupo provocó los decesos. Una amiga del portero logró salvarse de entre la multitud.

Capaz de sostener una sombrilla con la nariz o ponerse un aborrachera después cualquier derrota,Bruce Grobbelaar fue un portero fuera de lo común. Tuvo problemas por admitir su participación en amaño de partidos, pero en Liverpool lo recuerdan con especial afecto, vestido con el short y calcetas del mismo color que los jugadores campo, y su suéter verde.


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