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Benzema camina en la cuerda floja y mete al Madrid a la final

Como acto circense, el francés Karim Benzemá, en el rincón de la cancha y con tres escoltas del Atlético de Madrid, caminó con todo y balón sobre la línea, se quitó la marca de los tres rojiblancos y abrió el espacio que terminó con el gol de Isco y con el boleto del Real Madrid para la final de la Champions, en Cardiff.

Y es que esa jugada del francés fue determinante. El Atlético se subió pronto al barco de la esperanza, enfundado como siempre en su bufanda de orgullo y garra, y en 15 minutos ya había marcado dos goles, de los tres que necesitaba para obligar al alargue.

Un cabezazo en tiro de esquina de Saúl Ñíguez y un penalti sobre Fernando Torres, convertido en gol por Antoine Griezmann, encendieron a la ya de por sí enérgica y entregada tribuna del Vicente Calderón, que es su último partido de Champions, parecía tener un lugar reservado para la épica.

Pero el Atlético bajó el volumen y, grave error, entregó el balón al Real Madrid. Cuando ya se acercaba el final del primer tiempo, necesario para replantear y para buscar el gol que empatara el global, apareció Benzemá con su acto de magia y lo acabó todo.

Su jugada, a la que le prosiguieron un remate de Kroos, bien tapado por el portero Oblak, y un contrarremate de Isco, que terminó en las redes, obligaba a los locales a meter otros tres goles. Fue imposible, pese a los intentos y gracias también a un par de atajadas monumentales de Keylor Navas.

No hubo épica y el Real Madrid está de regreso en una final, la tercera en los últimos cuatro años. Ahora su rival será la Juventus de Turín, con la que disputó la final de 1998, la cual ganó gracias a un gol de Predrag Mijatović.


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