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Historias tras la jornada: Álvaro Navarro, el goleador que venció todo, incluso el cáncer

Por Erick Balderas (Colaboración por invitación)

Pasaron uno, dos, tres, cuatro, cinco partidos… Pero fue hasta el sexto cuando Álvaro Navarro logró mostrar el olfato goleador que lo trajo a Puebla. Tardó más de 200 minutos en explotar, sí, pero le bastó un cuarto de hora para marcar dos goles y provocar la pifia de Walter Kannemann que sentenciaron la goleada al Atlas (4-1) en el Cuautéhmoc.

Será porque el Chino, como le dicen, sabe esperar: la paciencia ha sido su gran compañera a lo largo de toda su carrera. Desde los tiempos juveniles en Defensor Sporting, cuando lo desvelaba el sueño de debutar en la Primera División de su natal Uruguay, hasta el momento en que aceptó jugar en la Segunda División de Brasil en busca de mostrar su capacidad con el histórico Botafogo.

Y es que Navarro sabe lo que es sacrificio, porque la tenacidad ha sido una de sus grandes virtudes justo cuando el panorama pareció ensombrecerse. Vivió el drama del descenso con el Deportivo Olmedo, una tarde húmeda en Guayaquil a fines de 2014, pero se mantuvo firme en el equipo y afinó la puntería hasta lograr 11 goles que ubicaron a su club en el primer puesto de la tabla general al termino de la primera etapa de la temporada 2015.

Quizá porque Álvaro sabe lo que es tener fe, pues la fortaleza mental le permitió superar la prueba más difícil que la vida puso en su camino justo cuando todo parecía florecer. Era muy joven, tenía 17 años, y se alistaba para jugar el Torneo Sudamericano Sub 20 con la selección uruguaya. La víspera de la Navidad de 2002 lo encontraba lleno de ilusiones, emocionado, cuando la comisión médica le informó que algo no había salido bien en los estudios que le habían realizado.

Así, el Chino Navarro supo lo que era el cáncer, porque el documento que le mostraron los doctores diagnosticaba Linfoma de Hodgkin en los ganglios de su garganta. En ese instante todo cambió. Álvaro perdió su lugar en el plantel Sub 20 comandado por Jorge da Silva debido a “problemas de salud”, según se leyó en el comunicado oficial que informó sobre baja del jugador, y a partir de entonces el año que estaba por comenzar debió afrontarlo como jamás imaginó.

El 5 de enero de 2003, día del debut de Uruguay en el Sudamericano, la escuadra Celeste saltó al gramado del Estadio Centenario de Montevideo llevando una manta que a la letra decía: “Grupo Selección Sub 20 al amigo Chino Navarro. Fuerza”. El motivo real del gesto solidario de sus compañeros no era del todo conocido, tanto que un periodista publicó que fue “en apoyo al delantero Álvaro Navarro, desafectado del grupo charrúa tras una lesión sufrida pocos días antes de la definición del plantel”.

Pero Álvaro, que sí sabía lo que ocurría, encontró en sí mismo la paciencia, el sacrificio y la fe que desde entonces lo han caracterizado. Previo a su cumpleaños número 18, fue sometido a diversos análisis clínicos para definir los pasos a seguir en los meses subsecuentes. El primer semestre de 2003 resultaba determinante para su recuperación. Recibió seis sesiones de quimioterapia y las soportó valientemente, aunque debió raparse la cabeza cuando el cabello comenzó a debilitarse.

Pasaron uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, varios meses… Hasta que finalmente pudo volver a las prácticas; tardó en recuperar la forma física, pero se repuso al punto de concretar el soñado debut en Primera al año siguiente, en 2004. La experiencia de vida lo fortaleció en todos sentidos, maduró y creció de golpe. Siguió jugando, continuó su carrera, hizo goles e incluso logró volver a la Sub 20 uruguaya para disputar el Torneo Sudamericano correspondiente a 2005, en Colombia. ¡Ganó la batalla!

“Tuve esa enfermedad muy joven sin saber bien a bien lo que era. Nunca me vi dejando de jugar al futbol. Quería, eso sí, que todo pasara rápido para luego volver a jugar. Ciertamente, esa experiencia me hizo luchar con las dificultades del futbol de manera diferente. El futbol es algo lindo y cosas ruines pueden pasar en nuestra carrera, pero la vida sigue”, le dijo el goleador a Globo Esporte el año pasado, poco antes de lograr otra meta en su carrera: el ascenso a la Serie A del Brasileirao, con Botafogo.

Hoy, 13 años después de aquella vivencia, Álvaro vuelve a demostrar de qué está hecho. Aterrizó en México con fama de goleador y tardó más de 200 minutos en marcar su primer gol con Puebla, pero al final consiguió dos y provocó el autogol del atlista Kannemann en solo 15 minutos. ¡Navarro dijo presente en la Liga MX y esto apenas comienza! Su historia personal demuestra que ha sabido superar lo que la vida y el futbol han puesto en su camino, todo basado en paciencia, sacrificio y fe. No hay duda: ¡el Chino sabe!

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