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Encuentro con Jorge Ernesto Witker

Por Sergio Canales

La única vez que vi en persona a Jorge Ernesto Witker fue en la redacción de un periódico. Él era columnista y yo un imán de la mala suerte. Nunca hablamos de frente, pero a la distancia parecía una persona enigmática, tranquila e interesante.

Las únicas conversaciones con él fueron vía telefónica. Siempre fue una relación laboral, de modo que pedía su opinión sobre los favoritos al título, los equipos mejor armados, los que pelearían por el título de goleo y los fracasos, como si se tratara de entrevistar a un adivino.

Sólo una ocasión lo llamé, a petición de mi jefe, para saber en cuanto tiempo mandaría su columna. La Wikerpedia era una colección de datos estadísticos que a la vez contaban historias. Con números te decía que tan “cabrón” era un jugador, que tan mal la estaba pasando un goleador sin puntería o que tal lejos estaba “Chicharito” Hernández de Jared Borgetti.

En realidad fueron pocos los diálogos. A pesar de su jerarquía, guardaba un rotundo silencio para escuchar mientras formulaba la siguiente pregunta y alguna vez, además de dar su respuesta, soltó una cátedra con la cual sentí que debía tomar las cosas con calma.

Aunque coincidimos en la misma sección del mismo periódico y una que otra vez la misma página, la relación fue lejana, aunque lo topaba constantemente.

Si abría una página web deportiva, encontraba estadísticas hechas por él.

Abría las páginas de una revista y ahí estaban sus tablas comparativas de los mexicanos en Champions League.

También escuchaba su voz en radio y lo veía en algunos programas deportivos como invitado. También aparecía su firma en libros.

Jorge Ernesto Witker no fue mediático como otros periodistas. Era una especie de “Mister Chip” mexicano, o sea, más chingón.

No solía perder el tiempo en polémicas ni controversias, lo suyo siempre fue convertir los hechos en datos, en estadísticas… sus números desfilando en tablas comparativas.

Witker se ha ido a los 49 años de edad. Un hombre joven con mucha historia en relativamente poco tiempo, con un legado tan inmenso como su pasión por el futbol, tan extensa como sus colecciones de playeras y balones.

Tan valorable.


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