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Una rebelde del box

Poco a poco las mujeres han ido ganando terreno deportivo y de presencia en el boxeo. Peleadoras ya estaban ahí, sin embargo les faltaba ser visibles. He ahí los casos de Barbie Juárez y la Guerrera Torres, pugilistas que suben a un cuadrilátero rodeadas de reflectores y siendo conocidas por el público. Su trabajo les ha costado llegar, mismo trabajo que otras féminas dedicadas al box pero anónimas en su labor.

No todas las mujeres que se apasionan por el deporte de los guantes contemplan el ring para dar trompadas. Por ejemplo, en el Distrito Federal, Daniela Fabila se dedica a entrenar chicos y jóvenes prospectos basándose en la escuela y enseñanzas que le heredó su padre, el legendario Juan Fabila, campeón olímpico en Tokio ’64. Y como ella, otras más.

El sureste mexicano, específicamente la Unidad Deportiva en Playa del Carmen, cuenta con una réferi internacional y entrenadora en la figura Nora Nicoli Ceballos. Acreditada como juez profesional, la originaria de Progreso, Yucatán, tiene su motivación en el hecho de impartir justicia, así como en instruir a niños, adolescentes y adultos que encuentran un gusto especial en el boxeo. Así, arriba y abajo de un cuadrilátero, la Rebelde Ceballos procura dignificar una disciplina que paulatinamente ha abierto las puertas al género femenino.

Que lo diga Nora

EL: ¿Por qué el box?

NN: Es un deporte que me encantó. Mi hermana entrenaba box y viéndola fue que me gustó, porque veía que se sentía bien. Muchos han de pensar que es barbarie, pero en realidad es un estilo de vida. Me atrajo principalmente porque se parece a la vida: miras de frente, te caes, te levantas y sigues. Hay golpes más duros en la calle que en un ring.

EL: En tu caso, ¿el box te ha levantado de algún golpe en la vida?

NN: Sí. El box fue un escape para mí, un escape para dejar de castigarme y darle vuelta a los problemas que había en casa.

EL: ¿Castigarte?

NN: De niña viví situaciones dolorosas que creí eran mi culpa, así que me dediqué a comer mucho. Comí y comí y comí para engordar. Sentía que nunca le iba a gustar a los hombres, que era una mujer que no valía, así que me enfoqué en dañarme a mí misma. Junto con pegado construí un carácter violento y agresivo como mecanismo para protegerme. También me enfermé, dañé mi salud con bronquitis asmática pesando 120 kilos.

EL: Escapando de problemas para meterte en un mundo duro, rudo.

NN: Muy difícil, de miedo. Cualquiera puede hablar de box, pero no es hasta que se adentra en lo que es cuando se da cuenta de lo que implica. No solamente son entrenamientos y trancazos. También son viajes, sacrificios, soledades, hambre. También es conocer gente que destruye sueños, es conocer chavos que tienen talento y se pierden en el camino por diferentes motivos. Siendo mujer es más complicado porque no falta quien busque denigrarte o ponerte más obstáculos, y eso sin contar los insultos que recibes.

EL: ¿Cómo aguantaste?

NN: Gracias al apoyo de mi marido, que es el Gavilán Cervantes. Es entrenador de la vieja escuela del boxeo, un hombre que conoce este mundo. Gracias a él pude salir adelante en un mundo tan viril y machista como el box. Siempre habrá gente que te quiera meter el pie o te quiera pisotear, siempre hay uno que quiere hacerse notar humillándote, y personas así se cruzaron en mi camino. Pero, afortunadamente, conocí a mi esposo, quien en esos momentos fue un gran guía y apoyo en lo mental.

Yo me ponía a llorar de coraje, de frustración, de impotencia. Sin embargo, él hablaba conmigo y me decía “tú puedes”, “demuéstrate a ti misma que puedes”, “no hagas caso a lo que no te sirve”, “concéntrate en lo que quieres”, “sé inteligente, usa tu inteligencia”. Como creo que inteligencia es poder hacer lo que te gusta, amar lo que te gusta, me prometí aguantar y luchar por conseguir lo que quería.

EL: Importante que alguien crea en ti.

NN: Es muy importante. Primero tú mismo tienes que creer en ti, en que puedes lograrlo, pero también es bueno que junto a ti haya alguien que te motive en momentos críticos.

EL: Y lo lograste. ¿Tienes noción del mérito que significa ser réferi internacional?

NN: La verdad es que no.  Sé que existen muchas mujeres que son réferi en el mundo, pero no en México. Me siento orgullosa de ser lo que soy porque me gusta, sin embargo no me atrevo a presumir mi trabajo porque eso sería perder humildad. Que mi trabajo hable por mí, que sean boxeadores y público quienes me califiquen.

EL: ¿Cómo es el trato hacia un boxeador?

NN: Hablo mucho con los boxeadores antes de cada pelea. Les digo que se dediquen a dar una buena pelea, además de dejarles muy en claro que yo voy a ser estricta y apegada al reglamento, que yo no tengo precio.

EL: Tocas un punto delicado. En el box existen personas que sí tienen precio.

NN: No se puede tapar el sol con un dedo, hay corrupción, así tal cual. Como en todo deporte, la hay. Prefiero vivir pobre pero honrada, honesta y con la mente tranquila. Yo no estoy dispuesta a poner en riesgo la vida de un peleador por unas cuantas monedas.

EL: ¿Cómo la pondrías es riesgo?

NN: No parando una pelea, es decir permitiendo que continúe la golpiza hacia un oponente que ya no puede más. Y a veces son las propias esquinas, su propia gente, la que insiste en querer mandarlo al siguiente round cuando el boxeador ya no puede más. Para eso conmigo no cuenten. Yo procuro la integridad de los peleadores, hago valer la ley así que me cueste no tener trabajo.

EL: ¿Por qué quedarte sin trabajo?

NN: Porque, vamos a decirlo así, te castiganMe dan peleas pequeñas, peleas sin luminaria, peleas sin vitrina. Pero yo no voy a permitir que la vida de una persona valga dinero. Yo no quiero dormir con la consciencia sucia porque un chico falleció por mi culpa, es decir por no haber evitado su deceso parando una pelea o evitando que se lleve a cabo.

EL: ¿Te han querido sobornar?

NN: Sí, sí me han ofrecido dinero. “Necesito que me cuides a fulanito y te voy a dar tanto”. Se los rechazo y no me vuelven a contratar.

EL: Intereses que acaban con la carrera de boxeadores.

NN: Un ejemplo es Cristian Mijares. Se rodeó de gente incorrecta, se dejó llevar y quedó mermado. Es triste ver que un chico con su potencial haya sido devorado por coyotes. Más tristes es porque yo lo vi cómo fue creciendo y una vez que llegó, todo se fue para abajo.

EL: Como entrenadora no todo debe ser tan amargo.

NN: Lo amargo es cuando chicos y chicas abandonan sus entrenamientos porque no tienen dinero. Pero hay casos donde de verdad te sorprendes por el rechazo y desprecio al box.

EL: ¿Como cuáles?

NN: Como la gente que ve con asco a los chicos que entrenan y practican box ¡porque están sudados! Obvio que van a sudar, es normal. Y lo mismo suda un muchacho de clase humilde que uno de clase acomodada. No soy quien para controlar el olor que desprende cada persona.

EL: Y en el día a día, Nora es…

NN: Soy mamá, esposa. Tengo a mi marido y mis dos pequeños, que son un niño y una niña. Aunque no parezca, soy mujer de casa también. Al principio dejaba a mis hijos chiquitos con su papá para poder ir a trabajar. Antes se ponían tristes cuando no me veían o cuando me iba, obvio. Imagínense yo, me aguantaba el sufrimiento que eso implica, ¡son mis hijos! Ahora ya asimilan que su mamá es réferi y entrenadora, saben que su mamá trabaja y que está contenta con lo que hace, además de que lo hace pensando en que a ellos no les falte nada.

EL: De la primera vez que cruzaste la puerta de un gimnasio a la fecha de hoy, ¿cómo te sientes?

NN: ¡Feliz! Vivo tranquila, feliz. Podré no tener lujos o las grandes peleas, pero de la chica gordita que tocó las puertas del box a la mujer que soy ahora, agradezco haber encontrado a una pareja como la que tengo, el tener dos hijos maravillosos, el poder hacer lo que me gusta, el estar entera y mirando de frente.

EL: ¿Qué le dirías a quien te está leyendo?

NN: Que todo pasa. Pienso así: lo malo, pasa. Así que atrévanse a disfrutar lo que ofrece la vida: llanto, sufrimiento, alegría, baile, risa. Todo pasa.

Twitter @jeryfletcher


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